lunes, 2 de enero de 2012

Muchas veces me he preguntado:

-- ¿Que sería de nosotros, si por cada año vivido, tomáramos un metro y midiéramos a lo ancho y a lo largo el tiempo recorrido?

Concluiríamos que hemos dejado muchos centímetros llenos de cosas superfluas o vanidosas y otros los hemos dejado con la sensación de vacíos, esperando que algún día sean llenados por él, ella o eso que nunca aparecerá, porque ya sucedió, fueron episodios ya plasmados.

En alguna parte del camino dejamos nuestras experiencias resultantes, quedando profundas raíces en nuestros corazones y en ocasiones tratando de olvidarlas, preferimos continuar en marcha con el tallo de la planta y no con sus jugosos frutos.

¿Y que pasaría, si supiéramos que nos hacen falta muchos años de vida en este mundo y tomáramos el mismo metro con el que evaluamos el pasado y midiéramos el presente, el futuro de lo que nos hace falta por recorrer, será que nos apresuraríamos a no dejar centímetros a medio trazar? --¿O los llenaríamos con apatías, dolores, miedos y egoísmos?

En cada milímetro se encuentra nuestro ser edificando o distorsionando y los centímetros perdidos no nos serán nuevamente concedidos y la “experiencia” adquirida siempre será nuestra compañía, ofreciéndonos alzar un vuelo cada vez más alto y más perfeccionado.

Por eso ahora que me encuentro segura de mi misma, sujeto entre mis dedos mi plumilla y sé que ya no la dejaré aun lado, porque la vida es un libro con algunas páginas escritas, otras ajadas, rayadas y otras en blanco esperando ser llenadas con una letra firme y afinada”.